“La lectura a todos nos hace
inmigrantes. Nos lleva lejos de
casa… pero lo más importante es
que nos encuentra hogares en todas partes”
Jean Rhys
Durante años, los libros y el estudio se han relacionado, algunas veces, con la idea de una obligación académica. Sin embargo, visitar la Feria Internacional del Libro de Bogotá permite descubrir que la lectura también puede ser una experiencia viva, cercana, emocionante y profundamente humana. Leer no solo es abrir un libro: también es caminar entre historias, escuchar otras voces, conocer culturas, probar sabores nuevos y dejarse sorprender por aquello que aparece en el camino.
Este año, la FILBo 2026, en su trigésima octava edición, organizada por Corferias y la Cámara Colombiana del Libro, recibió a sus visitantes bajo el lema “Escucharnos es leernos”, con India como país invitado de honor. En medio del habitual clima cambiante de Bogotá, con momentos de lluvia fría y luego sol radiante, docentes y estudiantes del Colegio Virtual Siglo XXI vivieron una jornada llena de aprendizajes, descubrimientos y experiencias memorables.
Al recorrer los pabellones, los estudiantes pudieron acercarse a la riqueza cultural de India, una nación reconocida por su historia, sus tradiciones milenarias, el legado de Mahatma Gandhi, el Taj Mahal y celebraciones tan vibrantes como el festival Holi. Pero esta experiencia fue mucho más allá de observar libros o recorrer stands: los chicos se dejaron envolver por los colores, los aromas, las imágenes, las conversaciones y las expresiones artísticas que llenaban cada espacio de la feria.
Uno de los momentos más especiales fue la posibilidad de disfrutar de la gastronomía. Varios estudiantes probaron la samosa, una especie de empanada tradicional de India, preparada con rellenos salados como verduras, guisantes, lentejas o carne. Para muchos, fue una experiencia nueva que permitió comprender que la cultura también se lee a través de los sabores. Además, se deleitaron con diferentes opciones de comida, compartieron entre compañeros y vivieron la feria como un espacio de encuentro, curiosidad y disfrute.
La visita también estuvo marcada por la emoción de comprar recuerdos. Los estudiantes recorrieron distintos stands, observaron ilustraciones, libros, objetos culturales y aprovecharon para adquirir varios pósteres, especialmente aquellos relacionados con sus gustos e intereses. Estos detalles hicieron que la experiencia fuera aún más significativa, pues cada compra se convirtió en una forma de llevarse un pedacito de la feria a casa.
Durante el recorrido, también disfrutaron de expresiones artísticas llamativas, como las estatuas humanas, ilustradores, caricaturistas y espacios visuales que captaron la atención de los visitantes. Estas muestras permitieron reconocer que la lectura y el arte dialogan constantemente: una imagen, una postura, un gesto o una intervención artística también pueden contar historias y despertar preguntas.
La feria ofreció más de 2.000 actividades culturales, entre ellas espacios como FILBo Incluyente, pensado para acercar la lectura a visitantes con discapacidad, y franjas dedicadas a las artes plásticas, la ilustración y la creación visual. Asimismo, el departamento de Boyacá tuvo un papel destacado, con autores regionales, tradiciones campesinas y una muestra gastronómica que permitió valorar la memoria, la identidad y las historias que nacen desde los territorios.
Entre las actividades que llamaron la atención estuvieron la Cambiatón de Libros, una iniciativa que promueve la circulación de historias y facilita el acceso a nuevas lecturas, y País de Libros, un espacio dedicado a visibilizar editoriales independientes colombianas y nuevas voces literarias. Además, muchos visitantes aprovecharon descuentos especiales, como el popular “paga 2 y lleva 3”, que motivó a más de uno a regresar con libros, pósteres y recuerdos.
La FILBo también permitió descubrir curiosidades editoriales y culturales, como la presencia de Owen Richardson, ilustrador de una edición renovada de Las crónicas de Narnia, el lanzamiento de La hija del guerrillero y la loca, escrita por Saia Vergara, y la presencia de editoriales reconocidas como Taschen, famosa por sus libros de arte y colecciones de lujo. También llamaron la atención diversas propuestas innovadoras como las de Herder Editorial, que adapta obras clásicas de la literatura y la filosofía al formato manga, acercando textos complejos a nuevos lectores.
Todo esto se vivió bajo el lema “Escucharnos es leernos”, una invitación a detenernos, escuchar al otro y comprender distintas realidades a través de la palabra, especialmente en una época en la que las redes sociales nos acostumbran a contenidos rápidos y pasajeros.
Para los estudiantes y docentes del Colegio Virtual Siglo XXI, esta salida fue una oportunidad para aprender fuera del aula, fortalecer la curiosidad, compartir con otros y reconocer que la lectura puede estar presente en muchos lugares: en un libro, en una conversación, en una comida, en una imagen, en una tradición o en una experiencia compartida.
Regresar de la FILBo 2026 no solo significó volver con bolsas más pesadas por los libros, los pósteres y los recuerdos, sino también con la mente más abierta y el corazón lleno de historias. Porque al final, cada libro comprado, cada sabor descubierto, cada fotografía tomada, cada conversación escuchada y cada página encontrada nos recordó algo esencial: leer sigue siendo una de las formas más poderosas de viajar, imaginar y transformar la vida.