Vivimos en un mundo de cambios, información constante e incertidumbre. Nuestros niños, niñas y adolescentes también perciben estas situaciones y pueden experimentar preocupación, estrés o frustración.
Como familias, no podemos evitarles todas las dificultades, pero sí podemos ayudarles a desarrollar herramientas para afrontarlas y, sobre todo, hacerles sentir que no tienen que enfrentarlas solos.
4 estrategias para acompañarlos
- Fortalecer el vínculo: escuchar, validar sus emociones y estar disponibles. A veces, más que una solución, necesitan saber que cuentan con nosotros.
- Mantener rutinas: pequeños espacios de estabilidad, como horarios de sueño, momentos en familia y actividades compartidas, pueden brindar seguridad.
- Hablar con ellos: ofrecer información adecuada para su edad y ayudarles a diferenciar entre lo que sabemos, lo que escuchamos y lo que imaginamos.
- Promover la alegría: jugar, reír, hacer deporte, crear y compartir también son formas de cuidar el bienestar emocional.
Y, sobre todo, escuchar antes de solucionar. Una pregunta tan sencilla como “¿Quieres que te escuche o quieres que busquemos una solución juntos?” puede abrir una conversación diferente.
Familia + colegio = red de apoyo
El bienestar de nuestros estudiantes es una responsabilidad compartida. La comunicación entre familia y colegio nos permite identificar cambios, acompañar oportunamente y brindar los apoyos necesarios.
No se trata de construirles a nuestros hijos un mundo sin dificultades; se trata de construir con ellos las herramientas y las redes necesarias para afrontarlas.
Porque sentirse seguro no significa que no existan problemas, sino saber que no tenemos que enfrentarlos solos.